Vías Lagrimales

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Vías Lagrimales

Si sus ojos lloran sin parar… debe saber que…

La lágrima cumple una importante función para el bienestar de nuestros ojos, hidratando y protegiendo la superficie ocular. Sin embargo una cantidad excesiva de lágrima supone una molestia importante para los pacientes, ya que el nivel elevado de lágrima en los ojos hace que ésta se vierta sobre el párpado provocando irritación en la piel y la necesidad de secarse constantemente la cara.

Existen varias causas que provocan este exceso de lágrima, por un lado un incremento en la producción de misma, especialmente si existe algún factor irritante de la superficie ocular, como una pestaña que roza o un parpadeo insuficiente. Por otro lado, la lágrima puede ser excesiva por no poder eliminarse con normalidad a través del conducto natural que la lleva a la fosa nasal, denominado conducto lacrimonasal. La obstrucción de este conducto puede deberse a múltiples causas cicatrizaciales como la edad, conjuntivitis, traumatismos, etc. En cualquier caso, al estar bloqueado el conducto lacrimonasal, la lágrima no puede fluir hacia la fosa nasal y se acumula en el párpado inferior hasta que finalmente se vierte sobre la mejilla.

¿Qué tipos de intervenciones existen?

Las operaciones diseñadas para evitar el lagrimeo consisten en abrir o agrandar en conducto que lleva la lágrima desde el ojo a la fosa nasal. Estas cirugías pueden ser muy variadas, desde simplemente aumentar el tamaño de los puntos lagrimales, que se realiza con anestesia local y tan sólo se tarda unos 5 minutos en todo el proceso, a la colocación de tubos desde el ojo a la fosa nasal, que en general requiere una anestesia más profunda y un tiempo de cirugía de unos 45 minutos.

¿Siempre es necesario operar?

No, en ocasiones el lagrimeo puede estar producido por otras causas que no sean la obstrucción de la vía lagrimal, pudiendo corregirse el lagrimeo con gotas de diferentes fármacos.

El tratamiento del lagrimeo varía desde el uso de gotas oculares a la cirugía con implante de materiales protésicos.

¿Se puede operar con láser?

Sí, en aquellos casos de obstrucción de la vía lagrimal baja, inferior al saco lagrimal, puede realizarse la comunicación (denominada dacriocistorrinostomía) mediante el uso de una sonda de láser diodo. La principal ventaja del láser es que evita que aparezca ninguna cicatriz en la piel, no obstante su principal desventaja radica en que la nueva comunicación tiene un pequeño calibre y es mucho más probable que cicatrice cerrándose el orificio, y apareciendo de nuevo el lagrimeo.

La cicatriz en la piel también puede evitarse si la comunicación se realiza desde la fosa nasal hacia el ojo, intervención que se denomina dacriocistorrinostomía endonasal. Este tipo de intervención tiene la ventaja de evitar la cicatriz y tener una tasa de éxito mucho mayor, cercana al 90%, especialmente en aquellos pacientes que no han tenido infecciones de la vía lagrimal.

En los pacientes con infecciones de la vía lagrimal, la técnica que consigue mejores resultados (más de un 90% de éxito) es la cirugía a través de una pequeña incisión de 10 mm en la piel del párpado inferior, llamada dacriocistorrinostomía externa. Con este procedimiento se consigue realizar una comunicación de gran tamaño que permite que la lágrima acceda con facilidad a la fosa nasal. Además la piel del párpado, al ser la más fina del cuerpo, cicatriza en general muy bien, siendo inapreciable en la mayoría de los pacientes después de unos seis meses.

El lagrimeo por obstrucción de la vía lagrimal puede ser solucionado mediante cirugía no invasiva o mínimamente invasiva

Excelentes resultados estéticos

La dacriocistorrinostomía externa consigue un éxito superior al 90%, con mínima cicatriz:

A Severa infección del saco lagrimal, previo a intervención quirúrgica.

B Resultado dos semanas después de dacriocistorrinostomía externa.

A Aspecto de la cicatriz 5 días después de dacriocistorrinostomía externa.

B Aspecto inaparente de la cicatriz tan sólo 5 meses después de la cirugía.

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